El momento de tomar decisiones se acerca para la manada de los Forjadores del Destino. Los susurros de la silenciosa Vigía Escarlata habían logrado crear más dudas que respuestas a las preguntas e incógnitas de los cachorros. Cinco Lagos se había fijado como el siguiente destino de la joven manada, donde esperaban, en la sabiduría de la anciana Perla del Río encontrar un atisbo de claridad en el caos en que se habían sumergido.
Tras llegar al clan y tomar un lugar para reposo, los miembros de la manada se dispersaron hasta el momento en que la anciana se reuniese con ellos; viendo la falta de compostura que podía ser esperar a que la anciana fuese a ellos, el philodox, Palabra de Helios se dirigió a la cabaña de la líder para presentar personalmente a la manada y dejar a entrever que querían hablar con ellos. Fue cuando la arisca Alanis, segunda al mando en el Clan, les anunció que la anciana estaba dispuestos a recibirlos. La manada no tardó en reunirse. Aunque muchos hubieran esperando grandes respuestas de una anciana de los Hijos de Gaia, lo cierto es que Perla del Río, en vistas a lo que los cachorros les contaban sólo pudo encomendarlos a alguien que podría saber más del asunto: una theurge que estaban temporalmente en el clan. Alanis los guió, advirtiéndoles a cada paso que estaban entrando en un sitio prohibido al resto del clan y que al mínimo error, Pegaso los fulminaría. Algunos segundos más tarde, una furia negra, menuda y estilizada, rezumante de exotismo y ferocidad se presentó antes ellos como Susurro en la Sombra, alfa de la manada del Errante. La furia negra escuchó las palabras atropelladas y confusas de Buscador Lunar, sopesando las opciones; entreviendo de qué podría tratarse. Susurro en la Sombra les propuso entonces un trato: los espíritus de Kaos son complejos y difíciles de encontrar tal como avanzaba la Tejedora, pero que ella, en comunión con los espíritus del Cambio, podría hacerles un favor a cambio de otro. Un siervo de yaglino de Pegaso viajaría con ellos atado a Invierno Oscuro, quien los avisaría de la proximidad de un espíritu del Cambio de tales características; más adelante, ella los reclamaría para que su favor le fuera devuelto. La manada aceptó.
Continuando con su búsqueda de respuestas, prosiguieron el viaje hasta El Albergue en Boston, clan de los Fianna. Allí la austera y temerosa Susurra en el Velo le indicó a donde ir. El clan Fianna, agitado y turbulento los recibió con un poco habitual desplante por parte de Lira, quien siempre estresada por la responsabilidad de custodiar y dirigir un túmulo urbano, no tuvo tiempo para entregarles la información que venían a buscar. La manada entonces decidió aprovechar la estancia en Boston para decidir los siguientes pasos y esperar a un momento de mejor fortuna para asaltar a la histérica Halo Imperioso. Los clanes más cercanos y de donde podían obtener información no se presentaban demasiado halagüenos: Arizona y los Wendigo, o Nueva York y los Roehuesos. Empecinados en viajar hasta Arizona, Paso Veloz insistió en visitar primero Nueva York donde la astuta Madre Larissa sabría darles una buena solución al problema; sin embargo, Buscador Lunar se negó en redondo argumentando que su respuesta ya la conocían pues Perla del Río habló con ella días antes del asalto al clan naciente. Sin comprender la renuencia, Paso Veloz continúo insistiendo hasta que finalmente, tras agudizar sus instintos de ragabash le indicaron la reluctancia del alfa y la manada a pisar tierras urrah. Y pese a que nadie lo hubiera esperado, el afable y picaresco hijo de Gaia se indignó antes tanta hipocresía de alguien quien desde un principio había argumentado la necesidad de unir fuerzas, dejar prejuicios y luchar por Gaia. Los gritos y reproches de años y años de odios y desprecios en la Nación Garou salieron entre el alfa y el omega de la manada, quien en vistas de cómo se presentaba el futuro, optó por dejar la sala y la conversación hasta más tarde. Al día siguiente y tras pasar una noche de resaca, Paso Veloz fue juzgado por Palabra de Helios delante de Okka, maestro del Desafío del clan, siendo condenado al Ostracismo de la Nación Garou.
Tras ello, partieron a Central Park a hablar con Madre Larissa. La anciana los llevó hasta la casa ocupada que servía de refugio para los días más lluviosos, donde les ofreció respuestas a cambio… de nada. Los sentó delante de varios espejos y tras darle a beber un extraño y asqueroso potingue; atravesaron la Celosía hasta dar en un paraje umbral desconocido y extraño, cambiante y retorcido, donde en el fondo de la estancia, una figura humanoide vaporosa, andrógina y de un blanco sepulcral.
… buscadme…
La visita se retrasaba; al final tendría que acudir él mismo a su encuentro. Caminó de nuevo dos manzanas arriba hasta la destartalada casa de los Roehuesos; se presentó ante el custodio de la puerta y tras un par de rápidas respuestas, le indicaron que podía subir hasta la sala donde estaba la manada.
Terror en la Sombra entraba en el juego del destino…
03/01/12